Etiqueta y protocolo
Aplauso con Elegancia
La forma que aplaudís dice muchísimo de vos y de tu nivel de confianza en un evento.
Cómo demostrar entusiasmo (y mucha clase)
Estás en un evento importante, un lanzamiento o una charla importante, y de repente llega el momento de aplaudir. Mirás a tu alrededor y ves de todo: gente que hace un ruido ensordecedor, otros que apenas rozan las manos y algunos que parece que están espantando un mosquito.
Aplaudir es la forma más directa de agradecer y reconocer a alguien, pero hacerlo con elegancia tiene su técnica. No se trata solo de chocar las palmas; se trata de cómo proyectás tu energía.
Características del Aplauso Elegante
La posición perfecta (Ni muy arriba, ni muy abajo)
El error más común es aplaudir a la altura de la cara (tapás tu sonrisa) o muy abajo, cerca de la cintura (se ve con poca energía).
El truco: Mantené las manos a la altura del pecho, un poquito hacia la izquierda o la derecha del centro de tu cuerpo. Esto permite que se vea tu cara y que el movimiento se sienta natural y fluido.
Técnica de impacto: La clave está en el hueco
Si querés que tu aplauso suene elegante y no como un golpe seco, prestá atención a esto:
La forma: No pongás las manos rígidas y planas. Curvá ligeramente las palmas, creando un pequeño hueco de aire entre ellas.
El movimiento: Golpeá suavemente la palma de una mano con los dedos de la otra (generalmente la derecha sobre la izquierda). El sonido tiene que ser nítido, pero no estridente.
Evitá el «aplauso de foca»: Ese que se hace con los brazos estirados y las palmas planas. Mantené los codos relajados y cerca del cuerpo.
El ritmo y la duración
No hace falta ser el último en dejar de aplaudir para demostrar que te gustó.
Sincronía: Observá el ambiente. Si es un evento formal, los aplausos suelen ser rítmicos y controlados. Si es algo más relajado, podés permitirte un poco más de velocidad.
Cuándo parar: No fuerces el momento. Cuando veas que la mayoría empieza a bajar las manos, hacelo vos también con naturalidad. No hay nada más incómodo que un aplauso solitario que quedó «colgado».
¿Y si tengo algo en la mano?
Este es el gran dilema en los eventos sociales donde hay copas o carteras.
Si tenés una copa en la mano, nunca intentes aplaudir chocándola con la otra palma. Lo mejor es hacer un gesto sutil de asentimiento con la cabeza o simplemente dar unos golpecitos suaves con los dedos de la mano libre sobre el dorso de la mano que sostiene la copa. ¡Es un gesto de mucha clase!
Aplaudir con elegancia es una forma de decir «estoy acá, estoy presente y valoro lo que acabo de ver». Cuando lo hacés con intención y buena postura, esa seguridad se nota a metros de distancia.
¡Perfecciona tu Aplauso!
¿Listo para llevar tus aplausos al siguiente nivel?
